jueves, 28 de junio de 2012

Nada

Esta entrada la voy a escribir tal cual, tal como me vengan las ideas, las palabras, sin ton ni son, corriendo, escribiendo sin pensar, solo una idea me motiva y voy a seguirla al ritmo que ella me marque, para leerlo deprisa y sin pausa, para que entiendas la vorágine de sentimientos e ideas que me pasan por la cabeza. O por el corazón, no sé por donde narices me pasan. No sé si el corazón piensa, cada acto que hago me hace creer que no, que mi corazón no tiene ni puta idea de lo que me conviene en la vida.

Hace unos meses, bajo la ilusión del enamoramiento de mierda que traía encima, me las daba de valiente. De valiente gilipollas, porque todo ha salido bastante mal. No me arrepiento, pero total, al final valoras las cosas, los sacrificios, el tiempo invertido/perdido, la recompensa, la ausencia de ella...

En fin, que se me ha olvidado vivir la vida real y aquí me encuentro, sin saber donde ir, sin saber qué pensar, pero solo sé que en cuanto vea información, mi corazón se para y empiezo a pensar, me deprimo y entro en un bucle de desesperación en el que mis preguntas son "¿Qué hago?" y "¿Por qué no me olvido?" y mis respuestas son "No lo se, no me acuerdo de vivir" o más preguntas en respuesta a ellas.

Este blog no podía tener mejor nombre, porque creo que solamente escribo cuando me siento querida por alguien que ha venido y cuando se han ido y estoy destrozada. Lo peor de todo es que por esto he pasado muchas veces, pero cada vez es distinta, en escenarios diferentes y en situaciones cada vez más complicadas. Y me canso, te prometo que me agoto, que se me quitan las ganas de recibir a gente cuando vienen, por el daño que me queda cuando se van.

Supongo que esta noche para mi es dura, no ha pasado nada en concreto, no estoy más triste en particular, hacía mucho que no escribía aqui y la última vez fue cuando había venido esta persona. Hoy escribo para decir que se ha ido, y no volverá. El problema es que demasiado lejos se ha llevado el pedazo de corazón que me ha quitado.

sábado, 10 de marzo de 2012

Debo decir que...

... soy valiente. Valiente y estúpida, pero lo último ya lo sabía.

Es maravilloso conocer a alguien y compartir tiempo con esa persona. As much as you can.
Exclamas "¡Por fin! Eras lo que estaba esperando, joder."
No es tan maravilloso hacerlo sabiendo que tienes ese tiempo contado. Limitado.
Que esto acabará y no hay vuelta atrás, ni posibilidad de prórroga, no existen los finales felices en este caso.
Y ante esto, ¿qué hacemos? ¿Seguimos adelante o decimos "basta"?
Pues he decidido seguir adelante, aunque me pese y aunque sufra cuando esto termine, porque al fin y al cabo, no pienso tirar una oportunidad a la basura. No tengo esperanzas de que esto continúe, sé perfectamente que esto tiene fecha de caducidad. Pero no podría perdonarme a mi misma el no poder disfrutar de una persona tan extraordinaria.

Creo en el destino, creo que la vida da muchas vueltas y siempre te encuentras con la persona inesperada en el lugar mas inesperado. Me ha tocado conocer a una persona genial en el lugar que menos hubiera imaginado. Espero que el destino siga jugando a mi lado un poco más.

Disfrutad cada minuto junto a esa persona como si fuera el último, sin pensar en el mañana. Al fin y al cabo, todos tenemos un tiempo limitado para amar. Lo que dure la vida.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Caí.

Me vas a traer problemas, lo sé.
Pero es sentir como esos ojitos marrones me miran y me tiembla hasta el alma.
Que no puedo dejar de sonreir si me sonries tú.
Que no me quito de la cabeza tus besos.
Es duro desear a alguien sin haberlo tenido, pero mas duro es aun anhelar que me toques de nuevo.
Que los besos que me das en la cabeza, los pide a gritos mi boca...
Te prometo que si me miras fijamente otra vez, no voy a dudar ni un segundo en qué hacer.
Pero me vas a traer problemas... y yo a ti, también.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Eterna espera.

Tengo ganas de volverme imbécil por alguien.
Me explico: las últimas veces que he sentido algo por una persona, ha sido una especie de obligación. Me decía a mi misma que debían de gustarme sus cosas, sus aficiones serían las mias, sus defectos serían pequeñas cosas especiales que, a la larga, esperaba fueran encantadoras. Les daba tiempo, a que se colasen dentro, esperaba poder sentir un sentimiento por la tripa, una especie de gilipollez que me nublase la razón.
Pero ya no quiero eso. Quiero a alguien que me fascine, que cada palabra que salga de su boca me maraville, me impresione, me intrigue. No necesito que sea perfecto, pero que a mi me resulte la perfección, sin opinión de nadie más.
Extraño el hecho de quedarme embobada mirando gestos de una persona que aun no conozco, de escuchar palabras sin sentido, pero que para mi sean un trocito de tesoro.
Así que me he propuesto un reto. Guardar el corazón a quien consiga tocarme el brazo y que se me erice el vello. Al que lo haga latir tan fuerte que parezca que se sale de mi pecho. Al que no intente que adopte unas costumbres que no son las mias. Mis gustos son mis gustos, y no voy a cambiar todo por alguien a la primera de cambio. Se acabó eso. Voy a esperar algo especial, no me importa lo que tarde en venir a por mi.
Pero eso tiene que venir solo, esa magia no se puede crear, debe de venir sin esperarla. Y aqui estoy, esperándolo. :)

jueves, 1 de septiembre de 2011

Una entrada escrita tal cual

Estoy enfadada. Con el mundo en general, con personas en particular. ¿Por qué las personas son tan egoistas? ¿Por qué son tan hipócritas? ¿Por qué mienten, huyen, no dan explicaciones? Por favor, DAD EXPLICACIONES AL RESTO DEL MUNDO CUANDO LAS NECESITEN. ¡No las pidais cuando está tan claro que es innecesario pedirlas! Odio a las personas que te piden ayuda y cuando tu las necesitas, no están para ti. Me tocais lo que no tengo, y al final, salto. En el fondo tengo infinita paciencia, pero las personas como tu me la agotan. O como tu. Y como tu, por supuesto. Me niego a perder más el tiempo con gente inutil, gente que no aporta nada, gente estúpida que solo mira por su propio bien. Me niego a malgastar mi tiempo en personas que me regalan los oidos con palabras bonitas pero que al primer contratiempo, corren, huyendo, como gallinas, dejando atrás el problema pero tambien la solución. Eres muy cobarde. No te culpo, a nadie le gusta esta situación. Pero otros la afrontamos con dos cojones, cosa que a ti te falta. A ti no tengo nada que decirte, ya me decepcionaste lo suficiente en el pasado como para sorprenderme ahora. Me lo esperaba. Y a ti lo único que espero es que encuentres la felicidad en los brazos de otra persona, ya que es la única manera en la que sabes vivir, dependiendo de la voluntad de otro, porque no eres la persona que yo conocí y de la cual me quedé maravillada. Tiempos pasados fueron mejores, eso se puede aplicar a nuestra relación. Quizá algún día, cuando sepas preocuparte por mis cosas, la cosa vuelva a ser como antes.
En resumen, las personas normalmente te decepcionan, pero cuando las necesitas (o sobretodo, cuando te vas) te das cuenta de los que te fallan. Que todo es muy bonito cuando es fácil, pero es horrible cuando se complica. Bendito sea este cambio de aires...

jueves, 28 de julio de 2011

Empecemos

Los comienzos, esos pequeños periodos de tiempo en los que regresas a casa con sonrisa de gilipollas.
Perdonad, os sitúo. He hablado en el blog de rupturas, generalmente. Del sentimiento tan desagradable del desamor. Un poco catastrófico todo... La verdad es que no estaba preparada para hablar de esperanzas. Pero todo pasa, y ahora sí que soy capaz de hablar de una de las cosas más bonitas de la vida.
Los primeros días en los que conoces a una persona que te ilusiona.
Porque todo el sufrimiento que pasas cuando todo acaba, hubo un momento en el que no pensabas ni por asomo odiar, amar, y volver a odiar a esa persona; ese momento en el que todo son promesas inocentes y detalles que parecen insignificantes pero que, acumulados en una montañita, te hacen sonreir. Y la vida parece un lugar menos hostil.
Todo comienza cuando ves su cara. Y te late el corazón muy rápido. Te tiembla todo. Te sonrie. Te toca, y en ese lugar donde te toque, se eriza el pelo. Y ya no te acuerdas ni de tu propio nombre. Cuando cada momento compartido parece único, desearías atraparlo en una burbuja, congelarlo, grabarlo y tenerlo guardado para revivirlo mil y una veces.
Das vueltas a lo acontecido entre ambos, te desesperas por más momentos en común. Pero es una desesperación sana, tu vida es tu vida, solo deseas compartir una parte de ti con esa persona.
Y lo mas grandioso de todo es cuando eres consciente de que la "desesperación" sana es mutua. Sabes que pasará, todo lo que deseabas. La impaciencia te envuelve, todo lo que has contenido durante ese tiempo te quema, lucha por salir a la superficie. Vuelves a sonreir, con muchas ganas, con las mismas ganas que tienes de esa persona.
Le besas, le besas con ternura, le besas con rabia. Enloqueces de deseo, sin parar hasta que tienes la cabeza llena de su ser. Y ya lo tienes. Se te concede lo que deseabas. Eres feliz. Realmente es un momento bonito, sobran las palabras para explicarlo, es único, y es maravilloso vivirlo. A veces pienso que debería sentirme en deuda, por tener el privilegio de sentir ese momento, el momento en el que das gracias por existir y por la existencia de esa persona. Luego se nos olvida, y muchas personas deberíamos recordarlo a lo largo de nuestras relaciones, ese pequeño instante en el que eres tú y esa persona. Sin existir nada más.
Es gracioso, lo sencillo que resulta todo en ese tiempo, lo fácil que las promesas se hacen, las palabras bonitas se te escapan sin que pongas remedio a ello. La mayor complicación esos días es intentar complacer como puedas a esa persona especial. Para que se quede contigo, a tu lado, y seguir completando los días junto a ti.
Y no piensas en el futuro, deseas disfrutar de su compañía, no tienes prisa, ni cuentas con un límite de tiempo. Bueno, por desgracia, no siempre.

domingo, 12 de junio de 2011

Our rhythm

Si quieres, bailamos. Te dejo mirarme, aprender de mi, para que entiendas mis pasos.
Llevaremos el ritmo que quieras, al principio suave y lento; después, te sentirás seguro, y querrás que piense que estás listo para acelerar. Me gustaría comprobar que estás cómodo, agarrado a mis manos, y a continuación, necesites estar entre mis brazos. Me apoyaré en ti las veces que haga falta, como tú en mi. Ambos somos frágiles, hemos sufrido mucho hasta llegar a este baile. Pero no importa, aquí estamos, sin arrepentirnos de nada, habiendo lamentado muchas cosas.
No es la primera vez que bailas, pero sí la primera conmigo, por eso nos costará adaptarnos el uno al otro. Enseguida parecerá como si llevásemos toda la vida bailando juntos. Porque conoceré tus manías, tus miedos, lo que te causa rabia, dolor. Sabrás de mis historias, de mis miedos, de mi dolor. Compartiremos pasos juntos, pasos para olvidar, y para no hacerlo nunca. Te gustará esto, te lo aseguro. Solo falta que confíes en mi. Que en cada vuelta que me des, no tema y sepa que tus brazos estarán ahí para recogerme.
Nos dejaremos llevar por el sonido de la noche, me abandonaré a ti, sin preguntas ni palabras. No nos harán falta. Mientras me mires, será suficiente. Mientras no me dejes caer, será lo que necesite.
Nuestros cuerpos danzarán hasta el alba, y seguirán pegados, como si tu poseyeses el polo negativo que mi alma positiva necesita, y cada vez que me alejase de ti, me atraigas otra vez, y prosigamos.
Porque sé que cuando nuestros alientos se junten, no habrá marcha atrás, y seguiremos bailando hasta que nuestros pasos dejen de oirse. O hasta que te canses de bailar.

Ahora, si quieres, cambia "bailar" por "amar".