Me vas a traer problemas, lo sé.
Pero es sentir como esos ojitos marrones me miran y me tiembla hasta el alma.
Que no puedo dejar de sonreir si me sonries tú.
Que no me quito de la cabeza tus besos.
Es duro desear a alguien sin haberlo tenido, pero mas duro es aun anhelar que me toques de nuevo.
Que los besos que me das en la cabeza, los pide a gritos mi boca...
Te prometo que si me miras fijamente otra vez, no voy a dudar ni un segundo en qué hacer.
Pero me vas a traer problemas... y yo a ti, también.
domingo, 20 de noviembre de 2011
viernes, 30 de septiembre de 2011
Eterna espera.
Tengo ganas de volverme imbécil por alguien.
Me explico: las últimas veces que he sentido algo por una persona, ha sido una especie de obligación. Me decía a mi misma que debían de gustarme sus cosas, sus aficiones serían las mias, sus defectos serían pequeñas cosas especiales que, a la larga, esperaba fueran encantadoras. Les daba tiempo, a que se colasen dentro, esperaba poder sentir un sentimiento por la tripa, una especie de gilipollez que me nublase la razón.
Pero ya no quiero eso. Quiero a alguien que me fascine, que cada palabra que salga de su boca me maraville, me impresione, me intrigue. No necesito que sea perfecto, pero que a mi me resulte la perfección, sin opinión de nadie más.
Extraño el hecho de quedarme embobada mirando gestos de una persona que aun no conozco, de escuchar palabras sin sentido, pero que para mi sean un trocito de tesoro.
Así que me he propuesto un reto. Guardar el corazón a quien consiga tocarme el brazo y que se me erice el vello. Al que lo haga latir tan fuerte que parezca que se sale de mi pecho. Al que no intente que adopte unas costumbres que no son las mias. Mis gustos son mis gustos, y no voy a cambiar todo por alguien a la primera de cambio. Se acabó eso. Voy a esperar algo especial, no me importa lo que tarde en venir a por mi.
Pero eso tiene que venir solo, esa magia no se puede crear, debe de venir sin esperarla. Y aqui estoy, esperándolo. :)
Me explico: las últimas veces que he sentido algo por una persona, ha sido una especie de obligación. Me decía a mi misma que debían de gustarme sus cosas, sus aficiones serían las mias, sus defectos serían pequeñas cosas especiales que, a la larga, esperaba fueran encantadoras. Les daba tiempo, a que se colasen dentro, esperaba poder sentir un sentimiento por la tripa, una especie de gilipollez que me nublase la razón.
Pero ya no quiero eso. Quiero a alguien que me fascine, que cada palabra que salga de su boca me maraville, me impresione, me intrigue. No necesito que sea perfecto, pero que a mi me resulte la perfección, sin opinión de nadie más.
Extraño el hecho de quedarme embobada mirando gestos de una persona que aun no conozco, de escuchar palabras sin sentido, pero que para mi sean un trocito de tesoro.
Así que me he propuesto un reto. Guardar el corazón a quien consiga tocarme el brazo y que se me erice el vello. Al que lo haga latir tan fuerte que parezca que se sale de mi pecho. Al que no intente que adopte unas costumbres que no son las mias. Mis gustos son mis gustos, y no voy a cambiar todo por alguien a la primera de cambio. Se acabó eso. Voy a esperar algo especial, no me importa lo que tarde en venir a por mi.
Pero eso tiene que venir solo, esa magia no se puede crear, debe de venir sin esperarla. Y aqui estoy, esperándolo. :)
jueves, 1 de septiembre de 2011
Una entrada escrita tal cual
Estoy enfadada. Con el mundo en general, con personas en particular. ¿Por qué las personas son tan egoistas? ¿Por qué son tan hipócritas? ¿Por qué mienten, huyen, no dan explicaciones? Por favor, DAD EXPLICACIONES AL RESTO DEL MUNDO CUANDO LAS NECESITEN. ¡No las pidais cuando está tan claro que es innecesario pedirlas! Odio a las personas que te piden ayuda y cuando tu las necesitas, no están para ti. Me tocais lo que no tengo, y al final, salto. En el fondo tengo infinita paciencia, pero las personas como tu me la agotan. O como tu. Y como tu, por supuesto. Me niego a perder más el tiempo con gente inutil, gente que no aporta nada, gente estúpida que solo mira por su propio bien. Me niego a malgastar mi tiempo en personas que me regalan los oidos con palabras bonitas pero que al primer contratiempo, corren, huyendo, como gallinas, dejando atrás el problema pero tambien la solución. Eres muy cobarde. No te culpo, a nadie le gusta esta situación. Pero otros la afrontamos con dos cojones, cosa que a ti te falta. A ti no tengo nada que decirte, ya me decepcionaste lo suficiente en el pasado como para sorprenderme ahora. Me lo esperaba. Y a ti lo único que espero es que encuentres la felicidad en los brazos de otra persona, ya que es la única manera en la que sabes vivir, dependiendo de la voluntad de otro, porque no eres la persona que yo conocí y de la cual me quedé maravillada. Tiempos pasados fueron mejores, eso se puede aplicar a nuestra relación. Quizá algún día, cuando sepas preocuparte por mis cosas, la cosa vuelva a ser como antes.
En resumen, las personas normalmente te decepcionan, pero cuando las necesitas (o sobretodo, cuando te vas) te das cuenta de los que te fallan. Que todo es muy bonito cuando es fácil, pero es horrible cuando se complica. Bendito sea este cambio de aires...
En resumen, las personas normalmente te decepcionan, pero cuando las necesitas (o sobretodo, cuando te vas) te das cuenta de los que te fallan. Que todo es muy bonito cuando es fácil, pero es horrible cuando se complica. Bendito sea este cambio de aires...
jueves, 28 de julio de 2011
Empecemos
Los comienzos, esos pequeños periodos de tiempo en los que regresas a casa con sonrisa de gilipollas.
Perdonad, os sitúo. He hablado en el blog de rupturas, generalmente. Del sentimiento tan desagradable del desamor. Un poco catastrófico todo... La verdad es que no estaba preparada para hablar de esperanzas. Pero todo pasa, y ahora sí que soy capaz de hablar de una de las cosas más bonitas de la vida.
Los primeros días en los que conoces a una persona que te ilusiona.
Porque todo el sufrimiento que pasas cuando todo acaba, hubo un momento en el que no pensabas ni por asomo odiar, amar, y volver a odiar a esa persona; ese momento en el que todo son promesas inocentes y detalles que parecen insignificantes pero que, acumulados en una montañita, te hacen sonreir. Y la vida parece un lugar menos hostil.
Todo comienza cuando ves su cara. Y te late el corazón muy rápido. Te tiembla todo. Te sonrie. Te toca, y en ese lugar donde te toque, se eriza el pelo. Y ya no te acuerdas ni de tu propio nombre. Cuando cada momento compartido parece único, desearías atraparlo en una burbuja, congelarlo, grabarlo y tenerlo guardado para revivirlo mil y una veces.
Das vueltas a lo acontecido entre ambos, te desesperas por más momentos en común. Pero es una desesperación sana, tu vida es tu vida, solo deseas compartir una parte de ti con esa persona.
Y lo mas grandioso de todo es cuando eres consciente de que la "desesperación" sana es mutua. Sabes que pasará, todo lo que deseabas. La impaciencia te envuelve, todo lo que has contenido durante ese tiempo te quema, lucha por salir a la superficie. Vuelves a sonreir, con muchas ganas, con las mismas ganas que tienes de esa persona.
Le besas, le besas con ternura, le besas con rabia. Enloqueces de deseo, sin parar hasta que tienes la cabeza llena de su ser. Y ya lo tienes. Se te concede lo que deseabas. Eres feliz. Realmente es un momento bonito, sobran las palabras para explicarlo, es único, y es maravilloso vivirlo. A veces pienso que debería sentirme en deuda, por tener el privilegio de sentir ese momento, el momento en el que das gracias por existir y por la existencia de esa persona. Luego se nos olvida, y muchas personas deberíamos recordarlo a lo largo de nuestras relaciones, ese pequeño instante en el que eres tú y esa persona. Sin existir nada más.
Es gracioso, lo sencillo que resulta todo en ese tiempo, lo fácil que las promesas se hacen, las palabras bonitas se te escapan sin que pongas remedio a ello. La mayor complicación esos días es intentar complacer como puedas a esa persona especial. Para que se quede contigo, a tu lado, y seguir completando los días junto a ti.
Y no piensas en el futuro, deseas disfrutar de su compañía, no tienes prisa, ni cuentas con un límite de tiempo. Bueno, por desgracia, no siempre.
Perdonad, os sitúo. He hablado en el blog de rupturas, generalmente. Del sentimiento tan desagradable del desamor. Un poco catastrófico todo... La verdad es que no estaba preparada para hablar de esperanzas. Pero todo pasa, y ahora sí que soy capaz de hablar de una de las cosas más bonitas de la vida.
Los primeros días en los que conoces a una persona que te ilusiona.
Porque todo el sufrimiento que pasas cuando todo acaba, hubo un momento en el que no pensabas ni por asomo odiar, amar, y volver a odiar a esa persona; ese momento en el que todo son promesas inocentes y detalles que parecen insignificantes pero que, acumulados en una montañita, te hacen sonreir. Y la vida parece un lugar menos hostil.
Todo comienza cuando ves su cara. Y te late el corazón muy rápido. Te tiembla todo. Te sonrie. Te toca, y en ese lugar donde te toque, se eriza el pelo. Y ya no te acuerdas ni de tu propio nombre. Cuando cada momento compartido parece único, desearías atraparlo en una burbuja, congelarlo, grabarlo y tenerlo guardado para revivirlo mil y una veces.
Das vueltas a lo acontecido entre ambos, te desesperas por más momentos en común. Pero es una desesperación sana, tu vida es tu vida, solo deseas compartir una parte de ti con esa persona.
Y lo mas grandioso de todo es cuando eres consciente de que la "desesperación" sana es mutua. Sabes que pasará, todo lo que deseabas. La impaciencia te envuelve, todo lo que has contenido durante ese tiempo te quema, lucha por salir a la superficie. Vuelves a sonreir, con muchas ganas, con las mismas ganas que tienes de esa persona.
Le besas, le besas con ternura, le besas con rabia. Enloqueces de deseo, sin parar hasta que tienes la cabeza llena de su ser. Y ya lo tienes. Se te concede lo que deseabas. Eres feliz. Realmente es un momento bonito, sobran las palabras para explicarlo, es único, y es maravilloso vivirlo. A veces pienso que debería sentirme en deuda, por tener el privilegio de sentir ese momento, el momento en el que das gracias por existir y por la existencia de esa persona. Luego se nos olvida, y muchas personas deberíamos recordarlo a lo largo de nuestras relaciones, ese pequeño instante en el que eres tú y esa persona. Sin existir nada más.
Es gracioso, lo sencillo que resulta todo en ese tiempo, lo fácil que las promesas se hacen, las palabras bonitas se te escapan sin que pongas remedio a ello. La mayor complicación esos días es intentar complacer como puedas a esa persona especial. Para que se quede contigo, a tu lado, y seguir completando los días junto a ti.
Y no piensas en el futuro, deseas disfrutar de su compañía, no tienes prisa, ni cuentas con un límite de tiempo. Bueno, por desgracia, no siempre.
domingo, 12 de junio de 2011
Our rhythm
Si quieres, bailamos. Te dejo mirarme, aprender de mi, para que entiendas mis pasos.
Llevaremos el ritmo que quieras, al principio suave y lento; después, te sentirás seguro, y querrás que piense que estás listo para acelerar. Me gustaría comprobar que estás cómodo, agarrado a mis manos, y a continuación, necesites estar entre mis brazos. Me apoyaré en ti las veces que haga falta, como tú en mi. Ambos somos frágiles, hemos sufrido mucho hasta llegar a este baile. Pero no importa, aquí estamos, sin arrepentirnos de nada, habiendo lamentado muchas cosas.
No es la primera vez que bailas, pero sí la primera conmigo, por eso nos costará adaptarnos el uno al otro. Enseguida parecerá como si llevásemos toda la vida bailando juntos. Porque conoceré tus manías, tus miedos, lo que te causa rabia, dolor. Sabrás de mis historias, de mis miedos, de mi dolor. Compartiremos pasos juntos, pasos para olvidar, y para no hacerlo nunca. Te gustará esto, te lo aseguro. Solo falta que confíes en mi. Que en cada vuelta que me des, no tema y sepa que tus brazos estarán ahí para recogerme.
Nos dejaremos llevar por el sonido de la noche, me abandonaré a ti, sin preguntas ni palabras. No nos harán falta. Mientras me mires, será suficiente. Mientras no me dejes caer, será lo que necesite.
Nuestros cuerpos danzarán hasta el alba, y seguirán pegados, como si tu poseyeses el polo negativo que mi alma positiva necesita, y cada vez que me alejase de ti, me atraigas otra vez, y prosigamos.
Porque sé que cuando nuestros alientos se junten, no habrá marcha atrás, y seguiremos bailando hasta que nuestros pasos dejen de oirse. O hasta que te canses de bailar.
Ahora, si quieres, cambia "bailar" por "amar".
Llevaremos el ritmo que quieras, al principio suave y lento; después, te sentirás seguro, y querrás que piense que estás listo para acelerar. Me gustaría comprobar que estás cómodo, agarrado a mis manos, y a continuación, necesites estar entre mis brazos. Me apoyaré en ti las veces que haga falta, como tú en mi. Ambos somos frágiles, hemos sufrido mucho hasta llegar a este baile. Pero no importa, aquí estamos, sin arrepentirnos de nada, habiendo lamentado muchas cosas.
No es la primera vez que bailas, pero sí la primera conmigo, por eso nos costará adaptarnos el uno al otro. Enseguida parecerá como si llevásemos toda la vida bailando juntos. Porque conoceré tus manías, tus miedos, lo que te causa rabia, dolor. Sabrás de mis historias, de mis miedos, de mi dolor. Compartiremos pasos juntos, pasos para olvidar, y para no hacerlo nunca. Te gustará esto, te lo aseguro. Solo falta que confíes en mi. Que en cada vuelta que me des, no tema y sepa que tus brazos estarán ahí para recogerme.
Nos dejaremos llevar por el sonido de la noche, me abandonaré a ti, sin preguntas ni palabras. No nos harán falta. Mientras me mires, será suficiente. Mientras no me dejes caer, será lo que necesite.
Nuestros cuerpos danzarán hasta el alba, y seguirán pegados, como si tu poseyeses el polo negativo que mi alma positiva necesita, y cada vez que me alejase de ti, me atraigas otra vez, y prosigamos.
Porque sé que cuando nuestros alientos se junten, no habrá marcha atrás, y seguiremos bailando hasta que nuestros pasos dejen de oirse. O hasta que te canses de bailar.
Ahora, si quieres, cambia "bailar" por "amar".
miércoles, 8 de junio de 2011
Ríe
Te voy a contar una cosa. Un secretito sin importancia, pero te gustará.
¿Alguna vez has estado a punto de llorar y te han sonreido y ya no has llorado? Intentalo. Es maravillosa la sensación de tener un mar de lágrimas a punto de desbordarse, que te invada una angustia horrible dentro, y que una pequeña sonrisa te frene las ganas de llorar. Incluso te rias. Es como si te dieras cuenta de que, aunque las cosas se hayan torcido y sientas rabia y pena, recuerdas como reir. Es mas, sabes que por muchas cosas que te pasen, por muy mal que estés, vas a acordarte de como se tensan los músculos de tu cara, de como mostrar los dientes, labios curvados, y tener la certeza de que todo irá mejor. Y que te dediquen una sonrisa cuando más lo necesitas, es perfecto. Es simple, pero todos deberíamos ir repartiendo sonrisas allá donde vayamos. Regalarlas no cuesta nada, no se agotan, no cansan, ni contaminan.
Cuando ves a la persona amada y sientes que no eres correspondido, pero en esa cara empiezas a distinguir como una pequeña sonrisa se dirige hacia ti, prueba a llorar en ese momento. Porque lo harás de alegría.
O cuando andas solo y perdido, y el mundo te parece más grande y raro, una sonrisa en ese momento, que te proporciona ayuda, hace que todo sea humano, más fácil, menos triste.
Porque el poder de la sonrisa es enorme, porque nunca sabes quien puede necesitar de tu sonrisa, para hacerla suya, utilizarla cuando más la necesite. Porque son los pequeños detalles los que te inspiran felicidad.
Un día dediqué la mañana a realizar trámites y papeleos en los típicos lugares tristes y frios en forma de oficinas, en los que crees que nadie tiene sentimientos, simplemente son robots que se dedican a su trabajo y lo que tu puedas necesitar, les importa bien poco. Pues bien, ese día uno de esos robots que trabajaban en esa oficina tenía un día negro, de esos que preferimos olvidar. Sus motivos los desconozco. Solo sé que mientras realizaba su trabajo, delante de mi, se le derramaban lagrimones como piedras, que caian lentamente mientras él se sumía en un profundo silencio. No sabía como reaccionar, pregunté si estaba bien, y la respuesta que obtuve fue un movimiento de cabeza poco claro, aun no sé si era un asentimiento o no.
Ante tal respuesta, solo me quedaba una cosa por hacer. Sonreir. Cada vez que el hombre se dirigía a mi, para pedirme tal o cual papel, se lo entregaba con una sonrisa. Primero fueron tímidas, yo cohibida porque no sabría cual sería su reacción, y después mas amplias, según se iba normalizando la situación.
El hombre dejó de llorar, incluso bromeó. Y sonrió ante su propia broma, y ante mi risa.
Al marcharme me dio las gracias, con una sonrisa. Una gran sonrisa. Y desde ese día he sabido que en ocasiones, una sonrisa vale mas que mil palabras.
¿Alguna vez has estado a punto de llorar y te han sonreido y ya no has llorado? Intentalo. Es maravillosa la sensación de tener un mar de lágrimas a punto de desbordarse, que te invada una angustia horrible dentro, y que una pequeña sonrisa te frene las ganas de llorar. Incluso te rias. Es como si te dieras cuenta de que, aunque las cosas se hayan torcido y sientas rabia y pena, recuerdas como reir. Es mas, sabes que por muchas cosas que te pasen, por muy mal que estés, vas a acordarte de como se tensan los músculos de tu cara, de como mostrar los dientes, labios curvados, y tener la certeza de que todo irá mejor. Y que te dediquen una sonrisa cuando más lo necesitas, es perfecto. Es simple, pero todos deberíamos ir repartiendo sonrisas allá donde vayamos. Regalarlas no cuesta nada, no se agotan, no cansan, ni contaminan.
Cuando ves a la persona amada y sientes que no eres correspondido, pero en esa cara empiezas a distinguir como una pequeña sonrisa se dirige hacia ti, prueba a llorar en ese momento. Porque lo harás de alegría.
O cuando andas solo y perdido, y el mundo te parece más grande y raro, una sonrisa en ese momento, que te proporciona ayuda, hace que todo sea humano, más fácil, menos triste.
Porque el poder de la sonrisa es enorme, porque nunca sabes quien puede necesitar de tu sonrisa, para hacerla suya, utilizarla cuando más la necesite. Porque son los pequeños detalles los que te inspiran felicidad.
Un día dediqué la mañana a realizar trámites y papeleos en los típicos lugares tristes y frios en forma de oficinas, en los que crees que nadie tiene sentimientos, simplemente son robots que se dedican a su trabajo y lo que tu puedas necesitar, les importa bien poco. Pues bien, ese día uno de esos robots que trabajaban en esa oficina tenía un día negro, de esos que preferimos olvidar. Sus motivos los desconozco. Solo sé que mientras realizaba su trabajo, delante de mi, se le derramaban lagrimones como piedras, que caian lentamente mientras él se sumía en un profundo silencio. No sabía como reaccionar, pregunté si estaba bien, y la respuesta que obtuve fue un movimiento de cabeza poco claro, aun no sé si era un asentimiento o no.
Ante tal respuesta, solo me quedaba una cosa por hacer. Sonreir. Cada vez que el hombre se dirigía a mi, para pedirme tal o cual papel, se lo entregaba con una sonrisa. Primero fueron tímidas, yo cohibida porque no sabría cual sería su reacción, y después mas amplias, según se iba normalizando la situación.
El hombre dejó de llorar, incluso bromeó. Y sonrió ante su propia broma, y ante mi risa.
Al marcharme me dio las gracias, con una sonrisa. Una gran sonrisa. Y desde ese día he sabido que en ocasiones, una sonrisa vale mas que mil palabras.
lunes, 16 de mayo de 2011
Endings
Hace unos años, viví una de las experiencias más dolorosas de mi vida. Mi primera ruptura.
Como todas las cosas, antes de un final va una historia; antes de la historia, está el comienzo. Pero hoy no me interesa hablar del comienzo, tal vez otro día. Ahora me apetece desgranar poco a poco lo que fue el principio del fin.
Cuando las cosas acaban, no suelen ser de repente, hay una preparación, para situarte, para avisarte, de que puedes ir preparando las maletas a las puertas de tu corazón. Algunas veces son falsas alarmas, conflictos que se solucionan sin más daños colaterales que pequeñas grietas, debilitando o enriqueciendo la relación.
La inocencia se paga, y yo me entregué. Di todo lo que tenia a una persona sin reparo, se me fue la cabeza sin remedio, y me destrozaron el corazón sin piedad. Son los riesgos que corres al enamorarte. A veces valen la pena, otras veces la pena es haberlo dado todo.
Y fue así como me dejó. Después de tantos momentos vividos juntos, por separado, deseando compartirlos con él, risas que ya no se volverían a escuchar, emociones, cosas maravillosas que yo probaba junto a él por primera vez... todas esas cosas se guardaban en un cajón, para no volver a abrirlo. Para no sufrir más... porque como en algunas relaciones, sufrí lo indecible. Celos, peleas, malentendidos, falta de comunicación, poca experiencia mutua, ganas de vivir sin ataduras... ataduras que a veces una pareja conlleva. Y desilusiones, ganas de nada, llantos. Dependencia casi total de una persona por otra. Lágrimas derramadas que no sirvieron para nada. Porque me dejó. Y lloré más, hasta decir basta. Todos lloramos, nos guste o no. Y si lo hacemos, es porque hay sentimiento, porque somos humanos y porque nos duele.
Él lo fue preparando y un día me levanté siendo una persona. Pero me acosté siendo otra. Te vacías por dentro, solo sientes una pequeña agonía, en el estómago, que te recuerda con latigazos lo que has perdido cuando no lo recuerdas. La vida que conocías ya no tiene sentido, tus actos cambian, la gente lo nota y se preocupa. Pero tú solo lo quieres de vuelta, que te lo dejen donde lo necesitas, a tu lado en la cama. Entre tus brazos cuando todo se rompe. Entre tus labios cuando la risa deja paso al placer. Pero nadie te lo va a traer, y eso lo sabes, notas otro latigazo, recuerdas lo sucedido. Te arrepientes y deseas no haber empezado nunca esa historia. En el pecho tienes un peso muy grande, aunque eres consciente de que te falta la pieza más importante de tu anatomía. Se han quedado un trozo de ti para siempre. Crees que no lo necesitas, sencillamente prefieres que regrese el ladrón de ese pedacito de ti.
Con esto no pretendo animar a nadie, todos sabemos que todo pasa y estas cosas se superan, pero duelen. Solo manifiesto que duelen.
De todas estas cosas que me han sucedido, he sacado varias conclusiones, que espero que todos comprendan como humildes reflexiones ante la experiencia de mis pocos años de vida: Las personas que no son echadas, vuelven. Nunca aparté a esa persona de mi vida, por tanto volvió reclamando lo que un día fue suyo. Lo ya vivido, déjalo como está, no lo vivas de nuevo. Cuando las cosas se desgastan, es muy difícil que puedas empezarlas de nuevo, desde cero. Yo no pude. Y la más importante. Si las cosas pasan, es por algo. El día que me dejaron, empecé a vivir de nuevo.
jueves, 21 de abril de 2011
Lugares
Hoy he vuelto a un lugar al que no volvía desde hace 8 meses. Un lugar al que voy cada vez que puedo, en el que encuentro la paz que en la ciudad me falta y que siempre es necesaria. Aquí todo es verde, limpio, fresco, antiguo, rústico. Es mi história, toda mi infancia se ha desarrollado aqui lo mas importante. Lo significativo, he crecido en este sitio. Cada año que volvía, venía cambiada, venía siendo mas mayor, tenía mas consciencia de la vida.
Hubo un año que vine y quería volverme ya. En la ciudad tenía a alguien que me esperaba, y yo necesitaba cada gesto de amor que me ofreciese. En aquella época no supe apreciar la paz que aqui se respira. Por eso me iba contenta, y cuando llegaba allí y las cosas no eran tan perfectas como yo esperaba, el regreso hasta aqui se me hacía largo. E imprescindible.
Cada año venía aqui con una história. Y mis temporadas aqui se basaban en una rutina. Desgraciadamente, en la última temporada en este sitio, tenía una rutina a seguir muy estúpida y llena de ilusiones y planes que sus cimientos estaban en el aire. Esto es así, cada día echaba de menos a alguien. Y gasté mucho tiempo en ese alguien. En ese momento era lo que necesitaba, estaba enganchada a mi rutina aqui, y esa rutina eras tú.
Este texto viene a decir que cuando superas una parte de tu vida, tienes que aprender a forjarte otra rutina, mucho mas sana y basada solo en ti y en tu bienestar (aunque suene egoista), y eso tiene que ser en todos los escenarios en los que has seguido esa antigua rutina. Estoy en el escenario que me faltaba. Ahora recuerdo en lo que se basaba mi vida, mi prioridad, las vueltas que daba y a lo que estaba pendiente. Y me doy cuenta de que era una locura. Por eso ahora se que estoy mas cerca de mi objetivo. Estoy aqui, y estoy viva. Y estoy bien.
Porque ahora sé que si aqui miro al frente, al bosque, al monte que se extiende a lo largo hasta donde lo verde se junta y se entremezcla con el azul del cielo, no eres mi prioridad.
Lo malo de todo esto es que si pretendo comenzar otra rutina, todo me asusta y voy a huir del dolor.
Pero... ¿Qué felicidad no incluye algo de riesgo, de dolor, para ser una felicidad completa? ;)
Todos tenemos un lugar al que huir cuando los problemas nos comen, nos ahogan, cuando todo está negro y la luz del túnel se ve lejana y en ese lugar mágico, las cosas parecen mas pequeñas, nosotros somos mas fuertes y la realidad se convierte en algo difuso durante un tiempo. Os aconsejo que nunca perdais ese lugar. Y os aconsejo que no os forjeis una rutina dañina para vosotros.
Los pies en la tierra, nunca más construir castillos en el aire.
Hubo un año que vine y quería volverme ya. En la ciudad tenía a alguien que me esperaba, y yo necesitaba cada gesto de amor que me ofreciese. En aquella época no supe apreciar la paz que aqui se respira. Por eso me iba contenta, y cuando llegaba allí y las cosas no eran tan perfectas como yo esperaba, el regreso hasta aqui se me hacía largo. E imprescindible.
Cada año venía aqui con una história. Y mis temporadas aqui se basaban en una rutina. Desgraciadamente, en la última temporada en este sitio, tenía una rutina a seguir muy estúpida y llena de ilusiones y planes que sus cimientos estaban en el aire. Esto es así, cada día echaba de menos a alguien. Y gasté mucho tiempo en ese alguien. En ese momento era lo que necesitaba, estaba enganchada a mi rutina aqui, y esa rutina eras tú.
Este texto viene a decir que cuando superas una parte de tu vida, tienes que aprender a forjarte otra rutina, mucho mas sana y basada solo en ti y en tu bienestar (aunque suene egoista), y eso tiene que ser en todos los escenarios en los que has seguido esa antigua rutina. Estoy en el escenario que me faltaba. Ahora recuerdo en lo que se basaba mi vida, mi prioridad, las vueltas que daba y a lo que estaba pendiente. Y me doy cuenta de que era una locura. Por eso ahora se que estoy mas cerca de mi objetivo. Estoy aqui, y estoy viva. Y estoy bien.
Porque ahora sé que si aqui miro al frente, al bosque, al monte que se extiende a lo largo hasta donde lo verde se junta y se entremezcla con el azul del cielo, no eres mi prioridad.
Lo malo de todo esto es que si pretendo comenzar otra rutina, todo me asusta y voy a huir del dolor.
Pero... ¿Qué felicidad no incluye algo de riesgo, de dolor, para ser una felicidad completa? ;)
Todos tenemos un lugar al que huir cuando los problemas nos comen, nos ahogan, cuando todo está negro y la luz del túnel se ve lejana y en ese lugar mágico, las cosas parecen mas pequeñas, nosotros somos mas fuertes y la realidad se convierte en algo difuso durante un tiempo. Os aconsejo que nunca perdais ese lugar. Y os aconsejo que no os forjeis una rutina dañina para vosotros.
Los pies en la tierra, nunca más construir castillos en el aire.
jueves, 14 de abril de 2011
Lo que has dejado a mi lado
Dime que sientes cuando estas solo. Cuando necesitas una mano amiga cuando las cosas van mal y no la tienes. Cuando lloras, y vuelves a llorar. No tienes motivo o sí lo tienes, no hay nadie al lado o todos te rodean, pero es lo único que necesitas. Cuando la soledad es voluntaria, no quieres que nadie te vea llorar. Sientes pena y rabia y vuelves a la pena. Mi caso es así, y el tuyo también probablemente. Todos sentimos eso alguna vez en la vida. Sentirte solo sin más.
Hay un caso, el mio podría ser. O el tuyo. Me siento sola aunque mucha gente me rodee. Cuando lloro, cuando me hacen daño, la gente acude. Y yo solo necesito paz, necesito almas que me entiendan, que sepan que todo está hecho trizas y no veo la solución, la forma de arreglarlo, necesito donde apoyarme, no importa el tiempo que necesite.
Pero todos dan consejos, te cuentan historias similares, te dicen que todo pasará. Las personas no lo entendemos, me incluyo, y pensamos que las cosas se arreglan en días, semanas... pero hay daños que duran algo más de lo esperado. Por eso, cuando el llanto incontrolable deja paso a las sonrisas tímidas que a simple vista dicen "tranquilos, estoy bien", pero que realmente significan "intento que comprendáis que necesito ayuda, pero no puedo depender de nadie más", ahí es cuando llega. La soledad.
La soledad de uno mismo intentando ser fuerte, poniéndose metas que alcanzar, pequeñas pruebas como el no pensar en lo que hace daño; probando con unas u otras cosas cada día, pero en tu soledad. Y la gente te ve evolucionar por fuera, creen que estas bien. Pero todo se encuentra roto por dentro. Cuando todos se van, se queda la soledad a hacerte compañía en tu tristeza. La sensación de soledad se va a quedar siempre a tu lado, más nos vale entendernos con ella. Por eso, animo a todos a que nos apoyemos los unos a los otros, un comentario agradable, un abrazo de comprensión, una mirada de entendimiento, hace tanto...
Y una sonrisa. Otro día hablaré de lo que puede llegar a sanar una sonrisa. Porque una sonrisa lo dice todo, tanto si desbordas felicidad o como si sencillamente, estás solo.
jueves, 7 de abril de 2011
At first sight
Ayer, mientras hacíamos que estudiábamos, mi amiga y yo vimos un capítulo de Sexo en Nueva York. El capítulo trataba sobre un hombre y una mujer que se conocían, se enamoraban en el acto y se casaban. Oh esperad, necesito ponerme una canción lentita de amor para poder seguir. Vale, ya está. Se prometían amor eterno, habiéndose conocido hace una semana. La pregunta que venía durante los 20 minutos que duraba el capítulo era si creíamos en el amor a primera vista. El eterno amor de la protagonista de la serie decía que él creía en la atracción sexual a primera vista. Estoy totalmente de acuerdo con él, dicho sea de paso. Otra afirmaba que el que pensase que no existe el amor a primera vista es porque nunca le ha pasado. Mentira. Me ha pasado cantidad, infinidad de veces, el "amor a primera vista". Y siempre acababa de la misma manera, de amor solo tenía...nada, no tenia nada. Sexo y punto. Y a otra cosa mariposa. Toda mi vida he sido una romántica empedernida, vivía en las nubes y creía en la magia de todo esto, pero las personas son malas por naturaleza y te hacen bajar al suelo a base de golpes. Uno de esos golpes me hizo ver que el amor no era tan fácil ni tan instantáneo. Es espontáneo, eso sí, pero no confundamos términos. Por eso, una de las cosas que estoy aprendiendo últimamente es esto mismo, que el amor a primera vista como tal, no existe ni para mi ni para nadie.
Mi amiga vive con su novio y llevan unos años ya. Y su historia de amor no empezó a primera vista, fue labrada y trabajada, existe una atracción primera, pero eso no es amor ni mucho menos. El amor se cultiva, se cuida, crece dentro poco a poco, pero ni por asomo viene de repente, entra por los ojos y se cuela en ti. Por los ojos entrará el interés pero las bases del amor no están basadas en ese interés. Y todo eso mi amiga lo tiene, le creció y lo cuidó, y me enorgullezco de ella.
Al acabar el capítulo dijo "Pues yo sí que me voy a casar" y ahí dejé de enorgullecerme de mi amiga.
Mi amiga vive con su novio y llevan unos años ya. Y su historia de amor no empezó a primera vista, fue labrada y trabajada, existe una atracción primera, pero eso no es amor ni mucho menos. El amor se cultiva, se cuida, crece dentro poco a poco, pero ni por asomo viene de repente, entra por los ojos y se cuela en ti. Por los ojos entrará el interés pero las bases del amor no están basadas en ese interés. Y todo eso mi amiga lo tiene, le creció y lo cuidó, y me enorgullezco de ella.
Al acabar el capítulo dijo "Pues yo sí que me voy a casar" y ahí dejé de enorgullecerme de mi amiga.
lunes, 4 de abril de 2011
Esencias
Todas las personas que pasan por tu vida, te marcan. De una manera o de otra, lo hacen. Y quizás tu no te des cuenta. Dejan pequeños detalles de su personalidad en ti, como aromas que desprenden, se adhieren debajo de la piel. Permanecerán dentro de ti toda tu vida, hasta que venga otra persona que deje sus gustos, sus costumbres, y cambie las que ya tenias. Me explico.
A mi no me gustaba el fútbol, mi primer novio me inculcó la pasión por ese deporte. Después se fue de mi vida y otros tantos llegaron, y cada uno dejaba su gusto por tal y cual equipo, por tal y cual liga de fútbol, su admiración por tal y cual jugador... su esencia, en mi. Y me convertía en un pequeño recipiente de esencias. Porque todos almacenamos muchas cosas en nuestro interior, de todos los que conocemos, nos transformamos en cofres llenos de datos de unos, de otros, de gustos, de aficiones, de ideas, de chistes, de frases, de textos, de anécdotas, sucesos...
Un conocido hizo una vez un comentario sobre la vida. Sin ser nada más mio, ese comentario se quedó dentro de mi, sin darme cuenta. Solamente se coló entre mis pensamientos. Y un día empecé a darle vueltas, al sentido que le había dado a mi vida. Y lo cambié, tal y como dijo mi conocido. Y mi conocido, probablemente, no tiene ni idea de lo que ha significado su esencia en mi vida.
A veces pienso la de cosas que he dicho a gente que ni siquiera conozco, la de cosas que habré hecho, y a la gente se le haya quedado, por lo menos, un poquito de mi esencia.
Y al revés. La gente no tiene ni idea del poder que tienen sobre los demás.
A mi no me gustaba el fútbol, mi primer novio me inculcó la pasión por ese deporte. Después se fue de mi vida y otros tantos llegaron, y cada uno dejaba su gusto por tal y cual equipo, por tal y cual liga de fútbol, su admiración por tal y cual jugador... su esencia, en mi. Y me convertía en un pequeño recipiente de esencias. Porque todos almacenamos muchas cosas en nuestro interior, de todos los que conocemos, nos transformamos en cofres llenos de datos de unos, de otros, de gustos, de aficiones, de ideas, de chistes, de frases, de textos, de anécdotas, sucesos...
Un conocido hizo una vez un comentario sobre la vida. Sin ser nada más mio, ese comentario se quedó dentro de mi, sin darme cuenta. Solamente se coló entre mis pensamientos. Y un día empecé a darle vueltas, al sentido que le había dado a mi vida. Y lo cambié, tal y como dijo mi conocido. Y mi conocido, probablemente, no tiene ni idea de lo que ha significado su esencia en mi vida.
A veces pienso la de cosas que he dicho a gente que ni siquiera conozco, la de cosas que habré hecho, y a la gente se le haya quedado, por lo menos, un poquito de mi esencia.
Y al revés. La gente no tiene ni idea del poder que tienen sobre los demás.
martes, 29 de marzo de 2011
Ausencia
Días largos, noches sin sentido; echo de menos algo que probablemente nunca haya tenido...
El tiempo lame las heridas, las cura. Creo que necesito una sobredosis de tiempo.
No tengo ni ganas ni fuerzas de escribir más lineas, preciso caer en la inconsciencia del sueño, para no pensar, para no sentir, solo ver colores, y soñar, soñar en blanco y negro también, que no ocurra nada en ellos, como una película sin argumento en la que no importa el final, claro que no importa, porque pase lo que pase es ficción, se queda en el sueño, despertaré y volverá la ausencia de lo que extraño y jamás conocí.
No estoy pensando en lo que escribo, solo dejo que mis dedos se muevan, que construyan un texto, más largo de lo que mi ánimo y mi fe esperaban de mi en estos momentos. Pero me voy ya, a sumergirme en un mundo en el que no tenga nada y todo me falte. Pero no note la infelicidad que has dejado conmigo.
El tiempo lame las heridas, las cura. Creo que necesito una sobredosis de tiempo.
No tengo ni ganas ni fuerzas de escribir más lineas, preciso caer en la inconsciencia del sueño, para no pensar, para no sentir, solo ver colores, y soñar, soñar en blanco y negro también, que no ocurra nada en ellos, como una película sin argumento en la que no importa el final, claro que no importa, porque pase lo que pase es ficción, se queda en el sueño, despertaré y volverá la ausencia de lo que extraño y jamás conocí.
No estoy pensando en lo que escribo, solo dejo que mis dedos se muevan, que construyan un texto, más largo de lo que mi ánimo y mi fe esperaban de mi en estos momentos. Pero me voy ya, a sumergirme en un mundo en el que no tenga nada y todo me falte. Pero no note la infelicidad que has dejado conmigo.
sábado, 26 de marzo de 2011
Masoquismo.
Me viene a la cabeza una anécdota de hace un tiempo. Unos añitos ya, pero que perdura en la memoria. Aviso, si no me conoces y ves mis anteriores entradas, puedes pensar de mi que soy deprimente hasta morir. Nada mas lejos de eso, yo también soy una destroza corazones. Bueno, tampoco es eso...Bah, dejadme hablar.
Hace unos años, fuimos de viaje de graduación a Mallorca. Es lo típico que cuando vas de viaje piensas, voy a pillar hasta reventar; porque sí, porque ahi no me conoce ni Paco; encima era verano, enseñas chicha en la playa, te vas de fiesta...y ahí habían más guiris por metro cuadrado que anuncios tiene antena 3 en sus publicidades. Muchismos. Yo había salido ese curso de una relación tormentosa y tenía unas ganas de libertinaje acojonantes. Ahi ahi, con todos. Hala.
Bien, pues del dicho al hecho, va un trecho. El primero que me entró, me enganchó para todo el viaje. Era un francés rubio guapísimo, era mayor que yo, unos años, pero vamos, que pasaba por un chaval de mi edad. Era perfecto, educado, tenía conversación (bueno, el muchacho hablaba mucho en francés y chapurreaba el español... yo de francés no tengo ni puta idea, os podeis imaginar las conversaciones tan profundas que teniamos el franchute y yo. Pero bueno, él hablaba.), estudiaba medicina, tenía pasta... el tío ideal, parecía gracioso (yo es que me reía de la mayoría de cosas que decía, como no podía aportar mucho más...yo soltaba risotadas, y eso se ve que le motivaba y seguía hablando.) y sacado de una novela. En la playa por la noche yo tenía frío, pues él se quitaba la camiseta y me la daba.Ahi, pecho lobo. Que fumaba y yo le decía que muy mal, que eso a mi no me gustaba, pues no pasa nada, tiraba su paquete de tabaco y el cigarro y venía a besarme. Que yo no quería guarrear con él, él me respetaba y no me tocaba. Que yo quería, entonces me veneraba de una manera...exagerada. Una monada.
Demasiado monada.
Las tías somos subnormales y nos van los que nos lo ponen complicado. Nada de mentiras, es así. A nosotras un tio amable que viene detrás nuestra y pone a nuestra disposición su corazoncito en bandeja no nos motiva. Y así pasó, que le dije, "si si, dame tu dirección de correo, tu móvil.... ya te llamaré". Mentira cochina. ¡Que el muchacho era de Normandía! Estaba tan pinzao por mi que era capaz de plantarse en Valencia, pero no iba a dejar que sucediese. Así que nos despedimos, me fuí con su camisa en la maleta (la cual guardo aun, por cierto) y con la certeza de que nunca más sabría de él. Y nunca he sabido.
A veces, cuando los tios me putean y me hacen daño, me acuerdo del francés. Era bueno conmigo, y no me interesó. Soy masoca, supongo. Bueno no, soy mujer.
Hace unos años, fuimos de viaje de graduación a Mallorca. Es lo típico que cuando vas de viaje piensas, voy a pillar hasta reventar; porque sí, porque ahi no me conoce ni Paco; encima era verano, enseñas chicha en la playa, te vas de fiesta...y ahí habían más guiris por metro cuadrado que anuncios tiene antena 3 en sus publicidades. Muchismos. Yo había salido ese curso de una relación tormentosa y tenía unas ganas de libertinaje acojonantes. Ahi ahi, con todos. Hala.
Bien, pues del dicho al hecho, va un trecho. El primero que me entró, me enganchó para todo el viaje. Era un francés rubio guapísimo, era mayor que yo, unos años, pero vamos, que pasaba por un chaval de mi edad. Era perfecto, educado, tenía conversación (bueno, el muchacho hablaba mucho en francés y chapurreaba el español... yo de francés no tengo ni puta idea, os podeis imaginar las conversaciones tan profundas que teniamos el franchute y yo. Pero bueno, él hablaba.), estudiaba medicina, tenía pasta... el tío ideal, parecía gracioso (yo es que me reía de la mayoría de cosas que decía, como no podía aportar mucho más...yo soltaba risotadas, y eso se ve que le motivaba y seguía hablando.) y sacado de una novela. En la playa por la noche yo tenía frío, pues él se quitaba la camiseta y me la daba.Ahi, pecho lobo. Que fumaba y yo le decía que muy mal, que eso a mi no me gustaba, pues no pasa nada, tiraba su paquete de tabaco y el cigarro y venía a besarme. Que yo no quería guarrear con él, él me respetaba y no me tocaba. Que yo quería, entonces me veneraba de una manera...exagerada. Una monada.
Demasiado monada.
Las tías somos subnormales y nos van los que nos lo ponen complicado. Nada de mentiras, es así. A nosotras un tio amable que viene detrás nuestra y pone a nuestra disposición su corazoncito en bandeja no nos motiva. Y así pasó, que le dije, "si si, dame tu dirección de correo, tu móvil.... ya te llamaré". Mentira cochina. ¡Que el muchacho era de Normandía! Estaba tan pinzao por mi que era capaz de plantarse en Valencia, pero no iba a dejar que sucediese. Así que nos despedimos, me fuí con su camisa en la maleta (la cual guardo aun, por cierto) y con la certeza de que nunca más sabría de él. Y nunca he sabido.
A veces, cuando los tios me putean y me hacen daño, me acuerdo del francés. Era bueno conmigo, y no me interesó. Soy masoca, supongo. Bueno no, soy mujer.
lunes, 21 de marzo de 2011
Karma
De acuerdo con varias religiones dhármicas, el karma sería una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Es una creencia central en las doctrinas del budismo, el hinduísmo, el yainismo, el ayyavazhi y el espiritismo. Aunque estas religiones expresan diferencias en el significado mismo de la palabra karma, tienen una base común de interpretación. Generalmente el karma se interpreta como una «ley» cósmica de retribución, o de causa y efecto.
Según esta doctrina, las personas tienen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero tienen que asumir las consecuencias derivadas.
Wikipedia
Odio pensar que soy mala persona al desear que el karma te de lo que mereces. Por mentir, engañar, manipular, jugar con una persona de esta manera, ser cruel, crear ilusiones, sufrir un cierto trastorno de personalidad, ser capaz de llevar dos vidas paralelas sin que nadie sospeche, ser frío, no dar explicaciones, dejarte ser manipulado, volver a donde no te ha llamado nadie, simplemente porque tu vida es aburrida y necesitas distracciones. Pero sobretodo, haberte llevado mi tiempo. Formar parte de mi historia. Y no una parte de ella bonita, precisamente. Por todo esto y más, espero que tu reencarnación sea un bicho, el más repugnante de todos los que existan en la faz de la tierra, o allá en los confines mas recónditos, donde sea. Bueno, realmente, no creo que te puedas volver a reencarnar en ti mismo, así que me conformo con que al menos, seas igual de infeliz que fui yo al saber la verdad. La verdad de toda la mentira gigantesca que tú habías construido para los dos. Nunca entenderé porqué la gente disfruta haciendo daño a los demás de manera tan gratuita.
Bien, quizá sea mala persona, después de todo...
Lección nº1: Nunca confíes en nadie que no pueda decirte a la cara, a tiempo real, lo mucho que dice que le importas. O lo poco que le importas.
domingo, 20 de marzo de 2011
Cicatrices
Llega un día en el que te planteas una cosa. Creer en el amor o no creer. Viene una persona que te hace creer un tiempo en el amor, luego todo lo contrario. Prefieres no creer en nada. Y así van pasando las personas, vienen y se van, pero el daño te lo hacen. Y ese daño se queda.
Este blog lo utlizaré para comentar pensamientos que me vienen y se van, pero que me gustaría tenerlos en un sitio, almacenado, para poder releerlos y recordar las tonterías hechas, para evitar que vuelvan a suceder. Soy una persona muy pasional, me enamoro con muchísima facilidad; tal vez no sea enamoramiento, después de todo. Igual es algo... similar. Y al igual que me "lo-similar-a-me-enamoro" , lo sufro muchisimo cuando la cosa acaba...como si el mundo se acabase. Y un tiempo después, a otra cosa mariposa. Pero durante ese tiempo, recuerdos vienen a mi, me parten el alma con cada cosa sentida junto a otra persona, palabras, gestos, ternura, caricias... caricias que se quedan marcadas en la piel, besos grabados a fuego, que escuecen cuando tocas sobre donde han sido depositados en el pasado...
Esto es un blog lleno de cicatrices, de heridas hechas hace tiempo y que curan, pero dejan huella. Pero esta noche no tengo el cuerpo para empezar a recordar.
p.d. ah si, tambien hablaré de experiencias sexuales. Pero para eso igual necesito crear un blog nuevo...
Este blog lo utlizaré para comentar pensamientos que me vienen y se van, pero que me gustaría tenerlos en un sitio, almacenado, para poder releerlos y recordar las tonterías hechas, para evitar que vuelvan a suceder. Soy una persona muy pasional, me enamoro con muchísima facilidad; tal vez no sea enamoramiento, después de todo. Igual es algo... similar. Y al igual que me "lo-similar-a-me-enamoro" , lo sufro muchisimo cuando la cosa acaba...como si el mundo se acabase. Y un tiempo después, a otra cosa mariposa. Pero durante ese tiempo, recuerdos vienen a mi, me parten el alma con cada cosa sentida junto a otra persona, palabras, gestos, ternura, caricias... caricias que se quedan marcadas en la piel, besos grabados a fuego, que escuecen cuando tocas sobre donde han sido depositados en el pasado...
Esto es un blog lleno de cicatrices, de heridas hechas hace tiempo y que curan, pero dejan huella. Pero esta noche no tengo el cuerpo para empezar a recordar.
p.d. ah si, tambien hablaré de experiencias sexuales. Pero para eso igual necesito crear un blog nuevo...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)