Ayer, mientras hacíamos que estudiábamos, mi amiga y yo vimos un capítulo de Sexo en Nueva York. El capítulo trataba sobre un hombre y una mujer que se conocían, se enamoraban en el acto y se casaban. Oh esperad, necesito ponerme una canción lentita de amor para poder seguir. Vale, ya está. Se prometían amor eterno, habiéndose conocido hace una semana. La pregunta que venía durante los 20 minutos que duraba el capítulo era si creíamos en el amor a primera vista. El eterno amor de la protagonista de la serie decía que él creía en la atracción sexual a primera vista. Estoy totalmente de acuerdo con él, dicho sea de paso. Otra afirmaba que el que pensase que no existe el amor a primera vista es porque nunca le ha pasado. Mentira. Me ha pasado cantidad, infinidad de veces, el "amor a primera vista". Y siempre acababa de la misma manera, de amor solo tenía...nada, no tenia nada. Sexo y punto. Y a otra cosa mariposa. Toda mi vida he sido una romántica empedernida, vivía en las nubes y creía en la magia de todo esto, pero las personas son malas por naturaleza y te hacen bajar al suelo a base de golpes. Uno de esos golpes me hizo ver que el amor no era tan fácil ni tan instantáneo. Es espontáneo, eso sí, pero no confundamos términos. Por eso, una de las cosas que estoy aprendiendo últimamente es esto mismo, que el amor a primera vista como tal, no existe ni para mi ni para nadie.
Mi amiga vive con su novio y llevan unos años ya. Y su historia de amor no empezó a primera vista, fue labrada y trabajada, existe una atracción primera, pero eso no es amor ni mucho menos. El amor se cultiva, se cuida, crece dentro poco a poco, pero ni por asomo viene de repente, entra por los ojos y se cuela en ti. Por los ojos entrará el interés pero las bases del amor no están basadas en ese interés. Y todo eso mi amiga lo tiene, le creció y lo cuidó, y me enorgullezco de ella.
Al acabar el capítulo dijo "Pues yo sí que me voy a casar" y ahí dejé de enorgullecerme de mi amiga.
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