lunes, 4 de abril de 2011

Esencias

Todas las personas que pasan por tu vida, te marcan. De una manera o de otra, lo hacen. Y quizás tu no te des cuenta. Dejan pequeños detalles de su personalidad en ti, como aromas que desprenden, se adhieren debajo de la piel. Permanecerán dentro de ti toda tu vida, hasta que venga otra persona que deje sus gustos, sus costumbres, y cambie las que ya tenias. Me explico.
A mi no me gustaba el fútbol, mi primer novio me inculcó la pasión por ese deporte. Después se fue de mi vida y otros tantos llegaron, y cada uno dejaba su gusto por tal y cual equipo, por tal y cual liga de fútbol, su admiración por tal y cual jugador... su esencia, en mi. Y me convertía en un pequeño recipiente de esencias. Porque todos almacenamos muchas cosas en nuestro interior, de todos los que conocemos, nos transformamos en cofres llenos de datos de unos, de otros, de gustos, de aficiones, de ideas, de chistes, de frases, de textos, de anécdotas, sucesos...
Un conocido hizo una vez un comentario sobre la vida. Sin ser nada más mio, ese comentario se quedó dentro de mi, sin darme cuenta. Solamente se coló entre mis pensamientos. Y un día empecé a darle vueltas, al sentido que le había dado a mi vida. Y lo cambié, tal y como dijo mi conocido. Y mi conocido, probablemente, no tiene ni idea de lo que ha significado su esencia en mi vida.
A veces pienso la de cosas que he dicho a gente que ni siquiera conozco, la de cosas que habré hecho, y a la gente se le haya quedado, por lo menos, un poquito de mi esencia.
Y al revés. La gente no tiene ni idea del poder que tienen sobre los demás.

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