viernes, 30 de septiembre de 2011

Eterna espera.

Tengo ganas de volverme imbécil por alguien.
Me explico: las últimas veces que he sentido algo por una persona, ha sido una especie de obligación. Me decía a mi misma que debían de gustarme sus cosas, sus aficiones serían las mias, sus defectos serían pequeñas cosas especiales que, a la larga, esperaba fueran encantadoras. Les daba tiempo, a que se colasen dentro, esperaba poder sentir un sentimiento por la tripa, una especie de gilipollez que me nublase la razón.
Pero ya no quiero eso. Quiero a alguien que me fascine, que cada palabra que salga de su boca me maraville, me impresione, me intrigue. No necesito que sea perfecto, pero que a mi me resulte la perfección, sin opinión de nadie más.
Extraño el hecho de quedarme embobada mirando gestos de una persona que aun no conozco, de escuchar palabras sin sentido, pero que para mi sean un trocito de tesoro.
Así que me he propuesto un reto. Guardar el corazón a quien consiga tocarme el brazo y que se me erice el vello. Al que lo haga latir tan fuerte que parezca que se sale de mi pecho. Al que no intente que adopte unas costumbres que no son las mias. Mis gustos son mis gustos, y no voy a cambiar todo por alguien a la primera de cambio. Se acabó eso. Voy a esperar algo especial, no me importa lo que tarde en venir a por mi.
Pero eso tiene que venir solo, esa magia no se puede crear, debe de venir sin esperarla. Y aqui estoy, esperándolo. :)

1 comentario:

  1. Tienes toda la razón pequeña Carby.
    Mientras leía, me ha venido a la cabeza alguien...lo cual me hace pensar que estoy experimentando algo similar =)
    Las mariposas son estupendas. Lo malo viene cuando se convierten en murciélagos.

    ¿Sabes? Tengo cosas que contarte, como siempre =P

    Miss U!

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